El Substrato
si se emplean substratos o componentes de substratos de sanidad dudosa, el substrato les puede contagiar Fusarium, Thielaviopsis o cualquier enfermedad, con lo cual perderán toda la cosecha.
La palabra substrato se refiere al medio de cultivo cuando se utilizan contenedores o tiestos. Para plantas en el suelo, el término utilizado es precisamente, suelo.
Las plantas en el suelo no están sujetas a unas condiciones tan críticas como las que están en contenedores. Por ello las características de los substratos deben ser objeto de un estudio y control mucho más exactos.
El substrato es quizás el factor que más influye en la adaptación de muchas plantas al clima del estado español. Su volumen de aire debe ser muy alto (el objetivo sería 20%) puesto que las raíces no respiran sino que "jadean" en nuestros tórridos y secos veranos. Un cultivador aficionado de Fuchsias y Orquídeas en un lugar de gran calor me ha propuesto para la Marihuana el empleo de un substrato semejante al de las Orquídeas. Desconozco todavía los resultados.
Otro factor muy importante es la humedad ambiente. Una planta estará más a gusto en la sombra o semisombra de un inmenso jardín frondoso que debajo el toldo de una de nuestras terrazas en un séptimo piso, rodeada de cemento por todas partes.
Puesto que la planta del Cannabis es una gran consumidora de agua, un substrato aireado obliga a aumentar drásticamente la frecuencia de los riegos. No hay que regar copiosamente inundando el substrato sino suministrar un "sorbo justo que empape" cada vez. Fácilmente tendremos que regar hasta dos veces a la semana o más dependiendo del volumen del follaje
y tamaño de maceta (un miniaspersor en cada maceta puede hacer milagros). Por descontado que si se tienen al límite superior de abonado (conductividad), no se puede dejar secar demasiado el substrato para que no aumente la concentración de sales.
Actualmente estoy trabajando en el estudio de unas mezclas que ya comienzan a darme unos resultados muy aceptables. Dada la actual escasez de agua de calidad me resulta difícil realizar varias series de ensayos diferentes a un mismo tiempo por lo que la investigación no avanza todo lo deprisa que quisiera.
También estoy encontrando dificultades en la adquisición de ciertos materiales o ciertas calidades que no están en el mercado, a disposición de los aficionados. Posiblemente las podría conseguir comprando varios metros cúbicos o incluso camiones completos. Pero el aficionado tan solo tiene a su alcance, en cantidades razonablemente pequeñas (del orden de 50 litros) algunos materiales, no todos, y de la calidad más inferior... la que no
quieren los productores serios.
De todas maneras, la situación descrita anteriormente no me preocuparía demasiado si los pocos materiales que tengo a mi alcance no tuvieran defectos graves. La verdad, estoy bastante harto de comprar nuevos productos, examinarlos, medirlos y tirarlos a la basura, en la pasada feria de Barcelona me regalaron, por poner un ejemplo varios ladrillos de fibra de coco, una de las muestra comprobadas tenía 650 mg/l de sal marina.
A las plantas no les importa si usas un producto u otro. Lo que les importa es que el substrato tenga las características que necesitan, un subtrato ideal deberia de estar compuesto por:
- 50% en volumen, de materiales que aportan un gran volumen de aire.
- 50% en volumen, de materiales que aportan menos volumen de aire.
Estos porcentajes podrían alterarse en lugares donde las temperaturas no sean tan altas durante tanto tiempo. Por ejemplo:
- 30% de materiales que aportan un gran volumen de aire
- 70% de materiales que aportan menos volumen de aire
Materiales con más volumen de aire:
- Fibra de coco larga
- Perlita
- Arena 3-4 mm
- Vermiculita
- Turba sphagnum de fibra larga
- Corteza de pino compostada
Materiales con menos volumen de aire:
- Substratos preparados varias marcas
- Estiércol (de calidad)
- Arena silícea fina (tamaño azúcar)
Algunos materiales usados en substratos:
Fibra de coco:
Es el residuo de los cocos, que tiene interés agrícola. Se trata de fibras bastante rígidas (se compactan con dificultad) de una longitud del orden de 20 mm. Suele llevar sal marina que el envasador debería lixivar. Un productor muy importante de substratos ni siquiera mide el contenido de sal marina. El producto no está disponible para el aficionado (en mi caso me harían el favor, que agradezco, de venderme un metro cúbico). Hay un producto disponible para el aficionado consistente en el desperdicio (pulverulento) de lo anterior, que no aporta un gran volumen de aire.
Perlita:
Hay varios tamaños y tiene diferentes aplicaciones. La perlita agrícola es la de mayor tamaño, como el arroz para perros (granos rotos vendidos a precio inferior). La lástima es que lleva bastante polvo, lo que no es ni beneficioso para las plantas ni para las personas que la manejan (usar mascarilla o ambiente muy ventilado). Disponible en sacos de unos 120 litros. Un saco es muy liviano, se levanta con una mano. Disponible en Cooperativas Agrícolas y quizás alguna tienda de cultivo.
Arena 2-3 mm:
Tendría un efecto similar a la perlita, con varios problemas potenciales. No todas las arenas tienen el mismo pH ni tampoco tienen una granulometría uniforme, por lo que hay que someterlas a dos cribados y a un lavado. Pueden llevar semillas de hierbas, huevos de insectos y esporas de hongos. Tampoco suelen encontrarse a la venta arenas agrícolas de calidad (sin estos problemas). Entonces uno va y emplea arena de la Construcción o arena
recogida en la Naturaleza y adquiere los riesgos descritos. Yo prefiero olvidarme de ella en favor de la perlita.
Vermiculita:
Al igual que la perlita, se trata de un producto industrial. El tamaño que suele convenir es el mayor. Absorbe mucha agua (cuanto más pequeño es el tamaño más agua) y tiene elevada capacidad de intercambio catiónico, por lo que es un producto interesante. No conviene abusar de ella porque su elevada retención de agua crearía problemas. Se va disgregando mientras está en el substrato, lo cual no me importa demasiado puesto que realizo frecuentes transplantes. Igualmente en grandes y livianos sacos de 120 litros, disponible en Cooperativas Agrícolas y suministradores de materiales para la Construcción.
Turba sphagnum de fibra larga:
Nunca he visto este tipo de turba a la venta en el mercado pero sí en alguna maceta de plantas importadas. A menudo se puede apreciar la forma de los vegetales originales; las fibras no son tan rígidas como las de coco pero crean un volumen de aire bastante interesante. Puesto que no está disponible, hay que olvidarse de ella.
Corteza de pino compostada:
A mí me parece como las meigas: todo el mundo sabe que existen pero yo no he visto nunca ninguna. En EE.UU. se emplea en grandes cantidades como substituto de la turba, puesto que esta última es más cara. En España he visto corteza de pino decorativa (grandes trozos y no compostada). Parece ser que el problema consiste en que mientras en EE.UU. la industria maderera produce grandes cantidades y procede de otras coníferas, la menor cantidad disponible aquí precisa de tratamientos especiales de extracción de taninos y compostación más cuidada para evitar la formación de nitritos perjudiciales. La he buscado, sin éxito. Lástima, porque dicen que tiene propiedades de supresión de hongos de raíz.
Substratos preparados varias marcas:
No he probado todas las marcas. En general se trata de substratos basados en turba, con adición de otros materiales y un pH resultante alrededor de 6 - 6,5. Suelen venir con algo de fertilizante. El problema es que no están suficientemente aireados, lo cual yo soluciono mezclándolos con otros productos como la perlita o la fibra de coco.
Estiércol de calidad:
Es todo un mundo aparte. Normalmente, el estiércol aporta algo de volumen de aire, de retención de agua, tiene capacidad de intercambio catiónico y contiene algunos nutrientes. Todo lo anterior puede ser aportado por los otros materiales mencionados más arriba y los nutrientes se pueden aportar en forma de abono que al final acabaremos utilizando. Pero el estiércol tiene una serie de micro-organismos beneficiosos de los que los demás materiales estériles carecen. Así, un buen estiércol nos aportará un poco de vida al substrato, además de lo mencionado. También puede aportar enfermedades y otros problemas, por ello insisto en que debe ser de calidad.
Arena silícea fina (tamaño azúcar):
Un amigo cultivador ha comenzado a experimentar con este material con el fin de proporcionar alguna acidez permanente al substrato resultante, ya que esta arena es ácida. Actualmente la acidez la controla con otros medios pero ha observado que en los tiestos que contienen substrato con una pequeña parte de esta arena existe un mayor número de raíces y más finas (lavando un cepellón con agua hasta que quedan solo las raíces se ve la diferencia). Un mayor número de raíces puede representar un póliza de seguro para la planta. El problema es que mientras que con los primeros materiales se aumenta el volumen de aire, el fino grano de esta arena se coloca en los huecos disminuyendo la deseada aireación. Éste es un tema que requiere mayor investigación, incluso con arenas síliceas de granulometría mayor.
Una fórmula.
Si has leido hasta aquí estarás esperando que te facilite una fórmula para hacer tus mezclas. Para tu mala suerte soy de los que prefieren enseñar a pescar a dar pescado. Pero te daré unas guías. Una fórmula que puede funcionar bastante bien basada en materiales de localización no muy difícil es la siguiente:
Materiales de más aire:
- 2 volumen perlita
- 1 volumen vermiculita
Materiales de menos aire:
- 2 volumen substrato comercial
- 1/2 volumen (o menos) estiércol
En el mercado hay algunas marcas que producen un "substrato para Marihuana" bastante interesante. Está basado en turba, como todos, pero contiene suficientes nutrientes para que no haya que añadirlos a la mezcla resultante hasta pasados 30 días de la plantación.
La acidez del suelo - pH :
El pH (potencial de hidrógeno) es la expresión de una magnitud química que denota el grado de acidez o alcalinidad de un compuesto químico (en nuestro caso, del suelo o substrato).
Si una planta está en un substrato con un pH inadecuado, pueden sobrevenir problemas de deficiencias o toxicidades (por exceso causado por desequilibrios) de los nutrientes.
El pH óptimo para la mayor parte de las plantas está entre 5,4 y 6,8 (7=neutro), o sea que casi todas prefieren un medio algo ácido. Algunas plantas (azaleas, rhododendros, gardenias, hydrangeas, etc.) prefieren suelos con pH comprendido entre 4,5 y 5,5 o sea, más ácidos. Existen también algunas plantas que prefieren suelos de reacción algo alcalina.
Las zonas con lluvias frecuentes suelen tener suelos ácidos (pH=4-5) en los que se hace difícil el cultivo de muchas plantas. Ello es debido a que el agua de lluvia se lleva los compuestos de calcio, formado carbonatos solubles. En estos países es frecuente añadir cal a la tierra (encalar), para elevar el pH.
Las enmiendas más frecuentes para elevar el pH son:
- Caliza: CO3Ca
- Dolomita: CO3Ca, CO3Mg
- Hidróxido cálcico CaOH
- Bicarbonato potásico CO3HK disuelto en el agua de riego.
La cal viva (CaO) se popularizó porque se podía obtener en polvo y repartir más uniformemente. Entonces, antes de plantar, el riego o la lluvia la apagaba. Este producto es muy cáustico, lo que es un problema. Actualmente hay máquinas capaces de pulverizar finamente la caliza o la dolomita, por lo que el empleo de la cal viva está en desuso.
En zonas con menos lluvias suelen abundar los suelos básicos o neutros. En estas circunstancias, el cultivador aficionado tiene dificultades en el cultivo y debe ayudar constantemente a estas plantas en su crecimiento. Además, el agua de riego en estas zonas suele tener grandes cantidades de carbonatos de calcio y magnesio que contribuyen a elevar el pH de los
substratos.
Las enmiendas o soluciones más frecuentes para bajar el pH de un substrato
son:
- Azufre en polvo: S (largo plazo)
- Sulfato de hierro: SO4Fe·7H2O (instantáneo)
- Sulfato de aluminio: (SO4)3Al2·18H2O (instantáneo)
- Largo plazo en el azufre significa que tarda entre 6 y 8 meses en surtir efecto.
- Las proporciones aproximadas para los dos últimos son de 1 a 3 g por litro
de agua.
Hay que recordar que los fertilizantes (algunos de los orgánicos y todos los químicos) desvían el valor del pH. A veces, la simple fertilización con un producto adecuado bastará para centrar el pH en el valor adecuado. En general, recordar que los fertilizantes cítricos suben el pH y los amoniacales lo bajan. Las enmiendas se tienen que efectuar con precaución, ya que se corre el riesgo aplicar demasiado producto. Después de una enmienda, es recomendable humedecer el substrato y medir sus parámetros al cabo de una semana de reposo. Efectuar un ensayo con unas pocas plantas antes de efectuar una aplicación generalizada. Hay que tener presente que muchas enmiendas aumentan la salinidad del suelo. El convertir un suelo ácido en alcalino es elativamente fácil. Basta ir añadiendo alguno de los compuestos de calcio mencionados (encalados).
El caso más frecuente es que al cultivador medio le interesa saber qué ha de hacer para cultivar en terrenos de pH elevado. La respuesta es que es muy sencillo. Si se puede, añadir algún componente ácido al substrato (agujas de pino, turba no neutralizada, etc.)
Ajustar el pH, si es necesario, con los métodos descritos arriba. Utilizar fertilizantes de reacción ácida. Aportar quelatos de hierro y otros microelementos. Comprobar periódicamente el pH y ajustarlo, si es necesario. Si es posible, neutralizar la alcalinidad del agua de riego (se explica más abajo).
Para los abonados químicos subsiguientes puede usarse una mezcla de:
- Sulfato de amonio
- Superfosfato
- Cloruro potásico
Esta mezcla es compatible y tiende a mantener la acidez del suelo.
La mayoría de los abonos químicos para que se encuentran en el mercado español no contemplan el pH. ¡Surrealista!
Si no se neutraliza la alcalinidad del agua de riego, es presumible que ésta vaya disminuyendo la acidez del substrato conseguida inicialmente, por lo
que convendrá efectuar un aporte continuado de los microelementos clave:
- Hierro
- Manganeso
- Boro
Y, de vez en cuando, efectuar alguna corrección del pH con las enmiendas mencionadas arriba.
Con respecto al agua de riego, algunos cultivadores se ven obligados a añadir ácido sulfúrico, fosfórico, nítrico o cítrico al agua, en cantidades controladas. Este tema se explica más abajo.
Probablemente una o dos veces al año sea necesario lixiviar el substrato regando copiosamente o sumergiendo repetidamente el contenedor en agua (preferiblemente con su alcalinidad neutralizada)
Existen diferentes métodos para extraer la muestra que se utilizará para medir el pH. Cada uno de ellos puede dar resultados algo diferentes. Igualmente, según la utilidad de medición empleada también podemos obtener resultados diferentes. Es importante realizar los ensayos con uniformidad y calibrar la utilidad empleada con disoluciones patrón de pH conocido.
Un buen método de extracción de una muestra de un contenedor es por percolación. Se riega la planta normalmente y se deja que drene. Al cabo de una hora se coloca un platillo limpio debajo del contenedor y se riega en un ligero exceso con agua desionizada o destilada para recoger en el platillo unos 50 cm3 (50 ml) del agua que sale por los orificios del contenedor. El agua recogida se utiliza para la medición del pH ( y de la conductividad eléctrica).
La frecuencia de la medición durante el período vegetativo será desde cada dos o tres días en el caso de los cultivos comerciales de plantas en tacos hasta mensual en el caso de un cultivador aficionado. También conviene repetir las mediciones después de efectuar algún ajuste.
Existen diferentes utilidades para medir el pH. Mis conclusiones, como aficionado, es que no importa que utilidad se emplea: cualquier medición, aunque no sea totalmente exacta, es mejor que ninguna. Además, los remedios que pongamos para corregir el pH probablemente tampoco

