Ya vimos en anteriores capítulos que la expresión de la cata puede ser numérica y/o escrita, y ésta a su vez tiende a basarse en similitudes, valoraciones y localizaciones. Estas tres tendencias deberían desarrollarse con armonía, intentando que la imaginación y la memoria no interfieran, por ejemplo, en la identificación de una determinada nacionalidad, malversando así el concepto de localización. En el cannabis, como en otros productos, para la degustación, análisis sensorial y cata se utiliza una terminología derivada de la experiencia de "analogía analítica normal" (rojo-rubí), "analogía analítica accidental" (aroma de geranio), "síntesis localista" (Mazar, Durban, Santa Marta de Oro, etc..., como compendio de analogías tradicionales) y "síntesis comercial" (YERBA comercial, delicatessen, etc). De todo lo anterior se puede deducir que la cata puede ser practicada y desarrollada en amplitud sin conocimientos en cannalogía pero para su expresión se utiliza un vocabulario de conceptos derivados de un proceso cannalógico habitual, por ejemplo, "sabor a matojo", "secado rápido", "aroma a verde", etc...). Aunque nuestro propósito es desarrollar una terminología castellana para las diferentes variedades estabilizadas que van apareciendo por el territorio nacional, no podemos prescindir por completo de conceptos de denominación extranjera cuando su significado es tan fuerte y vigoroso que presenta un valor general que debemos admitir. Por ejemplo, el término "Skunk" compacto y conciso y nos expresa de un modo más preciso el aroma a "mofeta", que por ejemplo, "ácido sulfónico" o "mercaptanos". A continuación de cada término, aparece la las letras "C", "T", "A" y/o "S" al objeto de identificar si está referido al Color, Tacto, Aroma y/o Sabor. Por ejemplo, "redondo" es un calificativo amplio mientras que "rubí" afecta sólo a color. A continuación, comenzaremos con el glosario: | Nombre | Concepto | | Astringente (s): | Sabor fuerte, tánico y ácido. | | Aceitoso (c-t-a-s): | Concepto de cannabis oleoso por presencia de resina resbalosa en su exterior | | Acerbo (s): | Astringente con predominio ácido. | | Acescencia (a-s): | Aroma a acetato de etilo y sabor de inicio de acetificación. | | Acetal (a-s): | Aroma y sabor sutil a acético penetrante y pegajoso a la nariz | | Acetaldehido (a-s): | Olor a acetaldehido propio de muestras rancias | | Acetato de metilo (a-s): | Aroma y sabor denso de cannabis cortado inmaduro que recuerda al de la fermentación de pan. | | Acetona: | Aroma accidental pero a veces detectable en variedades de cannabis frutal cortado inmaduro, propio de la acetona de | | Acidez (a-s): | Concepto complejo relacionable con el valor pH de la muestra | | Acido (a-s): | Concepto general que se aplica a muestras con un pH inferior a 4 | | Acidulado (a-s): | Calificativo derivado de la cata de una muestra de fuerte sabor afrutado y fuerte acidez fija. | | Aterciopelado (t-s): | Sabor suave, envolvente final y persistente afinado (c-t-a-s): Muestra brillante, que resalta en consecuencia su aroma y sabor. | | Afrutado (a-s): | Cannabis rico en recuerdo a los aromas y sabores de diferentes frutos. | | Agresivo (a-s): | Condiciones de aroma y/o sabor penetrantes que invalidan la sensibilidad para continuar la cata. | | Aireado (t-a-s): | Calificativo de una muestra que por trasiego ha perdido aromas y sabores. | | Alcalino (c-a-s): | Muestra con pH muy alto con color poco vivo, pobreza de aroma y muy poco sabor |
Hemos podido apreciar como el lenguaje es de suma importancia en la expresión de la cata, como medio de transmisión de información en lo que respecta a las sensaciones percibidas. Sin dejar esta relevante cuestión, seremos algo mas específicos adentrándonos en la descripción de sabores y aromas de manera que dicha expresión sea lo mas concreta o "técnica" posible. Para ello, además de aprender a identificar un determinado sabor o aroma, deberemos saber describirlo al objeto de que otras personas puedan prever lo que sentiran al catar una determinada variedad. Los responsables de los olores y los sabores en el cannabis, tanto en fresco como en seco o en combustión son varios, y se denominan ácidos, alcoholes, aminas biógenas, carbonílos, carotenos, ésteres, y terpenos. La presencia y/o combinación de ellos producen los aromas y sabores finales, aunque existen algunas sustancias volátiles que por si mismas producen un sabor o aroma único y claramente identificable: Vamos a continuación a ver algunas de estas sustancias: | Acetato de etilo | Vino picado | Diacetilo Avellana | Mantequilla | | Acetato de isoamilo | Plátano, caramelo ácido | Geraniol | Rosa | | Acetato de feniletilo | Rosa de té | Glicirricina | Regaliz | | Ácido feniletílico | Miel | Hexanodienol | Geranio | | Acetoína | Almendra | Hexenol, hexenal | Hierba | | Alcohol fenil-etílico | Rosa | Iron | Iris | | Aldehído anísico | Espino | Linalol | Palo de rosa | | Aldehído benzoico | Almendra amarga | Óxidos de linalol | Alcanfor | | Aldehído cinámico | Canela | Paratolilmetilcetona | Heno cortado | | Aldehído feniletílico | Jacinto | Piperonal | Acacia, heliotropo | | Aldehído fenilpropiónico | Lilas | Undecalactona | Melocotón | | Benzaldehido cianidrina | Cereza | Vanillal | Vainilla | | Caproato, caprilato, | Ácido grasos, jabón | | | | Caproato de etilo | Vela de cera | | | No todas estas sustancias no se encuentran en todas las variedades, pudiendo estar presentes o no, y en caso afirmativo, en diferentes concentraciones. Por ejemplo, las variedades afghanas y pakistaníes poseen altas concentraciones de terpenos en el interior de sus tricomas, mientras que las líneas ecuatoriales que crecen cercanas al paralelo cero (0) casi carecen de ellos. El cannabicultor debería tener extremo cuidado tanto en la cosecha y posterior manicurado como en el secado, curado y conservación, pues todo el proceso tiene influencia sobre todo en la liberación de los agentes volátiles presentes en la planta. Por ejemplo, en el proceso desde la cosecha hasta el secado existen acciones aparentemente leves pero que inciden intensamente en los aromas. Una mala manipulación puede hacer que actúen entonces hidrolasas, oxigenasas, oxireductasas y lipogenasas que transforman color y aromas. A partir de estas acciones también se desarrollan subproductos de celulosa y clorofila que alterarán los sabores y aromas esperados. En el proceso de secado y curado pueden quedar fijados restos de nitrogenasa y potasa además de otros pigmentos que acompañan a la clorofila, produciendo alcoholes en combinación con el oxígeno. Tal es el caso de la lipoxigenasa, el cis-3-hexanal y trans-2-hexanal que a través de son responsables del sabor herbáceo. Se atenúan si el secado se realiza en frío y se acentúa si se tritura o se prensado antes de que los precursores como los polioles, glicosilados y glicósidos hidrolizables que son inodoros se hayan destruido. La acción de la presión también influye en la extracción de terpenos al romper los tricomas, así como el tiempo de curado. Luis Hidalgo
LAST_UPDATED2
|
Expresión Tras nuestra primera experiencia organoléptica completa, nos adentramos en un mundo de complejos matices aromáticos y variadas sensaciones. Uno de los objetivos de la cata es dejar constancia de la experiencia sensorial de forma y manera que tanto nosotros mismos como otras personas sean capaces de “reconstruir” interiormente los estímulos que aquella cata produjo a diferentes niveles en nuestros sentidos, de forma que cuando volvemos a catar la misma variedad, poco a poco se van fijando en nuestra memoria. Para dejar esa constancia, se hace necesaria una herramienta imprescindible: El lenguaje. El lenguaje es una de las bases de la comunicación interpersonal. Aún cuando las nuevas tecnologías nos invaden, internet, la televisión digital con cientos de canales de todas las temáticas, los ordenadores cada vez mas avanzados y nuevos sistemas de intercambio de información, como los e-books o la transmisión directa de impulsos cerebrales, de reciente descubrimiento e invención, nos encontramos con que el lenguaje, ya sea hablado como medio de transmisión directa de información o escrito (por cualquier medio) cuando se desea que la información perdure en el tiempo y sea accesible por mas gente, continúa siendo imprescindible como medio de transmisión de ideas y sensaciones, por encima de gestos o imágenes. El Lenguaje A pesar del popular dicho que reza: “Mas vale una imagen que mil palabras”, creemos que el lenguaje escrito es mas eficiente en su conjunto para la descripción de ideas y sensaciones. Imaginemos por un momento intentar describir un aroma “dulce y afrutado” mediante fotografías. Si ese tipo de aroma concreto se encontrara estandarizado, podríamos asociarlo a una imagen o a un grupo de ellas, pero no siendo ese el caso y dándose el hecho de que la percepción de un aroma determinado puede variar de persona en persona e incluso un mismo catador puede tener ligeras variaciones de percepción en una cata ciega de la misma muestra repetida varias veces. Por lo tanto, para describir “dulce y afrutado” con imágenes tendríamos quizá que mostrar el arquetipo de lo dulce, el azúcar (aunque la miel también lo es), junto a ¿una cesta de frutas?. Realmente ambiguo y poco concreto, ya que la descripción escrita puede llegar a altos niveles de detalle del tipo: “Dulce a la entrada del humo con toques ácidos al fondo del paladar. Afrutada en la exhalación mostrando matices de vainilla y menta, en la punta de la lengua y su parte posterior, respectivamente”. Como podemos apreciar, en dos líneas se describe un aroma en combustión lo suficiente como para que el que lee la descripción tenga una idea bastante clara de lo que debe esperar al probar esa variedad. Cuando se trata de un tema o cuestión especializada sobre un área de interés concreta y limitada, se crea un subconjunto del lenguaje en el que se utilizan palabras y términos que no son usados habitualmente en el lenguaje coloquial. Estos grupos de palabras o “argot”, de uso casi exclusivo para la transmisión de información acerca de cuestiones muy concretas se dan por la necesidad de una alta concreción en cuanto a la relación significante – significado, por lo que suelen ser muy definitorias en lo que quieren decir o a lo que se refieren, evitando ambigüedades o posibles dobles sentidos. Así pues, en la cata de cannabis narcótico también utilizaremos un cierto “argot” especializado para la expresión de las sensaciones organolépticas que permita una clara interpretación de la información que se pretende transmitir, sin pérdida o corrupción de ella a lo largo de su transmisión de persona en persona. Para ello, precisamos de unas normas para su expresión. La Expresión Ya hemos visto los sentidos principales, vista, tacto, oído, gusto y olfato. También existen otras sensaciones, quizá “secundarias”, pero que se encuentran de alguna forma relacionadas con los sentidos principales, produciendo reacciones físicas como pueden ser la sequedad de boca o por el contrario la salivación, o la tos al inhalar o exhalar (gusto), o bien picor en la nariz (olfato). El objeto de la expresión en la cata es la descripción de estas sensaciones, tanto primarias como secundarias, al margen de la valoración que podamos dar a cada una de ellas de forma independiente, es decir, aparte de valorar el sabor en una escala numérica, debemos hacer que mediante el lenguaje escrito se pueda interpretar aquello que sentimos de la forma mas inequívoca posible, sin entrar en lirismos o expresiones pseudos poéticas que no hacen otra cosa que subjetivizar el sentido de lo escrito. Por lo tanto, debemos tecnificar el lenguaje utilizado, unificando criterios en los casos en los que un significante pueda tener mas de un significado. En base a todo lo anterior, vamos a describir algunos términos relacionados con cada una de las fases de la cata y sus sensaciones correspondientes a modo de pequeño glosario o diccionario técnico para la cata de cannabis narcótico: Vista: Color: Cada una de las siete radiaciones en que se descompone la luz blanca del Sol al atravesar un prisma óptico, es decir, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Tono: Grado de coloración dentro de un color determinado, por ejemplo, verde claro o añil intenso. No pueden expresarse tonos de un color para otro, por ejemplo, sería incorrecto definir “amarillo anaranjado” o “rojo amarillento”. Matiz: Unión de diversos colores mezclados con proporción. Este es el término a utilizar para expresar un color secundario o no dominante presente en la muestra, por ejemplo, “violeta claro con matiz naranja”. Brillo: Luz que reflejan los tricomas o glándulas con resina. Existen distintos tipos de brillo, pero atendiendo al índice de refracción, se pueden tipificar como metálico, submetálico, vítreo y diamantino También podemos asociar otras sensaciones a la definición a partir de la analogía con alguna otra sustancia perfectamente conocida, como por ejemplo, brillo “céreo”, “craso”, “sedoso” o “resinoso”. Aspecto: Apariencia de las personas y los objetos a la vista. Siempre va acompañado de un adjetivo que lo define, como por ejemplo, “limpio” o “viejo”, evitando los calificativos generalistas, como “bueno” o “malo”. Forma: Configuración externa de algo. Debemos huir de la figura interna que puede captar la mente interpretando la imagen que se está observando y que no se identifica con la forma exterior de la muestra Según Aristóteles, “toda entidad se compone de materia y forma; la forma es aquello que determina y precisa la materia de la que está formada un objeto determinado, y siempre debe entenderse en relación con la materia”. De esta manera, al producirse un cambio, es posible que éste afecte a la materia (cambio material) o sólo a la forma (cambio formal), que es menos radical, por lo tanto, deberemos definir la forma de la muestra de forma independiente a la materia que la conforma. Por ejemplo, la muestra tendrá “forma esférica” independientemente de si está bien curada o se presenta recién cortada. Tacto: Textura: Percepción de formas mediante el tacto. Podemos utilizar términos directos como “textura rugosa y pegajosa” o “textura seca y quebradiza”. También podemos, como en la definición del brillo, utilizar símiles con otras sustancias, siempre que estas sean identificables por la mayoría, como “textura rocosa” o “textura carnosa”. Densidad: De denso; compacto, apretado, espeso o que contiene mucha masa con respecto a su volumen. Utilizaremos el término en el aspecto cuantitativo para expresar la impresión que nos proporcione la muestra a lo largo de la cata Adherencia: De adherir; Pegar algo a otra cosa. Facilidad que tiene la muestra para quedarse pegada a nuestros dedos tras una ligera presión, indicador de la cantidad de glándulas de resina presentes en ella, y que al romperse la liberan volviéndola pegajosa. Peso: Fuerza con que la Tierra atrae a un cuerpo. En íntima relación con la densidad, servirá para expresar la sensación de pesadez o ligereza que nos proporciona la muestra al sostenerla sobre la palma abierta de la mano, también de manera cuantitativa. Oído: Sonoridad: Cualidad de la sensación auditiva que permite apreciar la mayor o menor intensidad de los sonidos. Con ella expresaremos el volumen sonoro que se produce al presionar la muestra entre los dedos cerca de nuestro oído. Tono: En este caso, utilizamos el término para definir la frecuencia que identifica nuestro sistema auditivo al romperse la muestra, de mas agudo a mas grave. El rango máximo de audición en los seres humanos incluye frecuencias de sonido desde 16 hasta 28.000 ciclos por segundo. El menor cambio de tono que puede ser captado por el oído varía en función del tono y del volumen. Timbre: Calidad de los sonidos que diferencia a los del mismo tono y depende de la forma y naturaleza de los elementos que entran en vibración. Con este término intentaremos transmitir la sensación que nos proporciona la muestra en cuanto a su parecido con las sensaciones correspondientes a otros sentidos, como “crujiente”, “sedoso” o “seco”. En el próximo capítulo continuaremos con la práctica de la cata a nivel semiprofesional, tras un ejemplo práctico de cata básica, mientras seguimos con el glosario técnico añadiendo terminología a nuestro argot especializado. Luis Hidalgo
LAST_UPDATED2
Degustación Ya hemos dado el primer paso realizando la prueba de "primera impresión", común a todos los niveles de cata. Casi sin darnos cuenta, hemos practicado una cata básica utilizando algunos de los sentidos necesarios como son el tacto, la vista, el oído y el olfato. Aún nos falta el gusto y el olfato en combustión, una tarea realmente agradable pero no exenta de cierta metodología para su correcta categorización, como el resto de los sentidos.
Efectivamente, tras el análisis de la muestra en la "primera impresión", llega el momento de degustar la muestra. Aún no realizaremos un examen profundo, sino mas al contrario, siguiendo la filosofía de la "primera impresión". Si recordamos, en esta etapa daremos prioridad a las sensaciones o impresiones "instintivas" o que se perciben sin esfuerzo. Pero antes de poder degustar la muestra, ésta deberá ser preparada de alguna forma para su consumo.
Papel o Cachimba
Llegamos a un punto que en principio fue algo polémico en el desarrollo de esta obra, debido a las diferentes opiniones de amigos y colaboradores, que nos ayudaron a obtener una conclusión clara: Si estamos catando cannabis, no debería haber nada en el proceso de degustación que no sea cannabis. En la cata de otros productos vegetales o animales se hace especial hincapié en el hecho de que el sabor y aroma de la muestra no deben en ningún caso verse alterados por el utensilio que usemos para degustar la muestra. En la cata de vinos, por ejemplo, es de gran importancia la copa que contendrá la muestra, hasta el punto en que sus medidas así como la composición del cristal de que está hecha se encuentran estandarizados.
Parece claro pues que la opción correcta para realizar la cata gustativa y olfativa de cannabis narcótico en combustión es la pipa o cachimba. En cuanto al material, el ideal es el cristal transparente de calidad, con la menor cantidad de boro y/o plomo posible. Deberemos descartar las pipas de madera, plástico, metacrilato, de silicato de boro o de distintas aleaciones metálicas susceptibles de alterar sutilmente el sabor en la combustión. Por supuesto, dejaremos de lado bongs o pipas de agua, así como cualquier sistema que no sea la inhalación directa, y la pipa escogida deberá poderse usar sin rejilla metálica.
La cazoleta debe ser ancha y baja para que el material picado no tenga demasiado "grosor" y si la mayor superficie posible. Aunque lo ideal serían unos tres centímetros (3 cm.) de diámetro por dos milímetros (2 mm.) de espesor de volumen útil, podemos trabajar a partir de los dos centímetros de diámetro (2 cm.). Diámetros inferiores hacen que el "grosor" de la carga con la muestra aumente provocando una combustión incompleta y poco homogénea. A pesar de que podemos cargar menos la pipa, esto tiene dos inconvenientes: Primero, el número de caladas o inhalaciones desciende radicalmente obligando a limpiar y recargar la pipa; segundo, el peso de la muestra será por necesidad menor, lo que dificulta la cata psicoactiva, como veremos en próximos capítulos.
Existe una cuestión importante, que es la longitud del recorrido del humo desde la cazoleta hasta la boca. Si el recorrido es demasiado corto, el humo llegará demasiado caliente a las zonas de recepción gustativa ocultando unos sabores y resaltando otros inexistentes por si mismos pero producidos como combinación de otros debido a las altas temperaturas de combustión. alrededor de los doscientos grados centígrados (200ºC), mientras que la temperatura ideal a la que debería llegar el humo a la boca se sitúa entre los veinticinco y los veintinueve grados centígrados (25ºC - 29ºC), temperatura ésta que mantiene, en combinación con la temperatura natural media de las cavidades bucales y nasales (Ver Figura 1), y la temperatura ambiente que establecimos en el capítulo anterior entre los veintidós y los veinticuatro grados centígrados (22º C - 24º C) produce una media en la que se conservan y aprecian mejor cada uno de los componentes aromáticos por separado.
El efecto contrario, es decir, cuando el humo llega por debajo de los veinticinco grados centígrados (25ºC), también es negativo para una correcta cata por motivos parecidos a los ya expuestos, aunque en este caso tienden a homogeneizarse en los sabores básicos (ácido, dulce, amargo, etc...) debido a la alteración radical del pH de la cavidad bucal (ver Figura 2), en perjuicio de otros sabores secundarios mas especializados.
Por todo ello, se hace necesario que la pipa que utilicemos para catar mantenga una cierta distancia entre la cazoleta y la pipa, distancia que estableceremos entre los veinticinco y los cuarenta centímetros (25 cm. - 40 cm.). Es indiferente si el "brazo" de la pipa, que es el tubo por donde pasa el humo desde la incineración en la cazoleta hasta nuestra boca, sea recto o curvo o de otras formas. De hecho, existen algunas de estas pipas cuyo tubo tiene forma espiral o de "gusanillo", lo que las hace perfectas candidatas para la cata de cannabis al resultar mas cortas y manejables que las de largo brazo recto. También es conveniente reseñar la amplitud del orificio de aspiración, que es por donde entra el humo en la boca. Este nunca debería ser inferior a los cuatro milímetros (4 mm.) ni superior a los siete (7 mm.). En el primer caso, la estrechez del orificio hará que tengamos que aspirar con mas fuerza aumentando la velocidad del caudal de humo haciendo que éste pase demasiado rápido por las zonas sensitivas. Sin embargo, si la embocadura es demasiado ancha, el humo invadirá todos los receptores saturándolos al tiempo que su temperatura sube de forma repentina entumeciendo así muchas de las papilas gustativas y enmascarando sabores.
Por supuesto, ningún papel de fumar es adecuado para realizar una cata con los mínimos visos de calidad, pues por muy fino que pudiera llegar a ser, su combustión y la de la goma que suelen incorporar para su pegado (goma arábiga) malograrán con seguridad ciertos matices del gusto y aroma de la muestra. De la misma forma, damos por supuesto que el Lector entiende que aquella se degustará sin mezclas de tabaco ni ninguna otra materia vegetal por los mismos motivos. Por último, el papel de liar y el tabaco se pueden seguir utilizando como siempre al gusto del consumidor fuera del ejercicio de la cata organoléptica o para la cata psicoactiva.
Debemos tener a mano el alcohol y las toallitas con el fin de limpiar la pipa de impurezas y alquitranes entre carga y carga. A partir de este momento, con la pipa lista y a nuestra disposición, pasaremos a picar la muestra.
Homogeneización
Aún tendremos que dar un último paso antes de preparar la pipa de cata, deberemos homogeneizar / picar la muestra. Recordemos que podemos realizar esta tarea de tres formas: Con picador, tijeras o a mano. Para esta primera degustación de "primera impresión" recomendamos utilizar un picador o "grinder". Este debería ser metálico, a ser posible de acero inoxidable o titanio, con la suficiente calidad para no dejar esquirlas o pequeñas lascas de pintura. Cogemos la parte de la muestra utilizada que se encuentra sobre la cartulina blanca y la introducimos en el picador, fraccionándola en por la base de los racimos florales por el tallo.
Giramos el picador y lo abrimos con cuidado. En este proceso se habrán recibido una serie de sensaciones inconscientes, como la resistencia de la muestra a ser triturada o el olor al abrir el picador. Estas sensaciones son susceptibles de ser fijadas como notas de cata para su uso posterior, aunque en este momento servirán para obtener una impresión global de "primera impresión" a nivel gustativo y aromático en combustión.
Una vez tenemos el picador abierto, comprobaremos que la picadura es homogénea. En caso contrario, volveremos a cerrar el picador y a girarlo hasta que la muestra se encuentre perfectamente homogeneizada. En este momento golpearemos ligeramente pero con firmeza la tapa superior contra la inferior dos o tres veces en golpes rápidos y secos al objeto de desprender del picador el máximo de la muestra homogeneizada.
A continuación, volcamos la tapa con la picadura sobre la cartulina blanca, "tamborileando" con los dedos sobre ella con objeto de desprender igualmente cualquier resto que hubiera podido quedar adherido a ella. Una vez tenemos la picadura en la cartulina, retiramos cualquier pequeño palito o semilla que hubiera podido quedar y procedemos a cargar la pipa.
Degustación en Primera Impresión
Para cargar la pipa, cogemos un pellizco de la picadura y lo introducimos en la cazoleta, presionando ligeramente y repetimos esta operación hasta obtener un grosor de dos o tres milímetros (2 mm. - 3 mm.), suficiente para tres o cuatro caladas o aspiraciones.
A continuación, apoyaremos la boquilla o embocadura a los labios mientras acercamos la llama de un mechero a la cazoleta. Realizaremos dos o tres aspiraciones muy cortas mientras realizamos un movimiento circular con la llama para incinerar toda la superficie de la carga. Mantendremos el humo en la boca sin tragarlo durante tres a cinco segundos para seguidamente exhalarlo lentamente.
Ahora haremos una aspiración profunda y larga, tragando inmediatamente el humo y exhalándolo por nariz y boca con fuerza. Tras unos segundos (15 - 20) después de haber echado fuera el humo, daremos una última calada de duración e intensidad media, intentando aspirar algo de humo por la cavidad nasal y tragando el humo pero pasándolo por toda la boca antes de expelerlo.
Con esta metodología conseguimos por un lado la máxima estimulación del bulbo olfativo de mayor sensibilidad en la zona superior de las fosas nasales donde intervienen los cornetes y meatos como tabiques decantadores que, por pérdida de fuerza y de diferencia térmica, facilitan el contacto de los aromas con la región de sensibilidad olfativa. En cuanto al gusto, podremos apreciar que no hay una localización inmediata definida sino una sensibilidad remanente. Y estas sensaciones remanentes no se localizan sólo en la lengua. Sin embargo, aunque existe sensibilidad velo-palatina anterior, la respuesta sensible fisiológica es clara en la lengua mediante los conductos glosofaríngeo y lingual.
En este momento realizaremos una descripción de los sabores y olores básicos percibidos sin entrar en excesivo detalle y sin dejar pasar tiempo excesivo, pues una vez mas recordamos que lo aquí tratamos es de describir esa "primera impresión".
En el próximo capítulo nos introduciremos en el mundo de los sabores y los aromas de una manera bastante mas profunda, al tiempo que estableceremos la metodología correspondiente a la cata semiprofesional como antesala a la profesional, en un momento en el que los clubs de consumidores lúdicos comienzan a proliferar, demandando un sistema normalizador para el ejercicio de la degustación y categorización del cannabis narcótico. Luis Hidalgo
LAST_UPDATED2
|